Con la reciente polémica sobre los pisos de protección pública con precios que oscilan entre los 262.000 y los 303.000 euros más IVA de fondo, durante los tres pasados días se han celebrado las fiestas de Las Matas, fiestas marcadas por la crisis, que se ha visto reflejada en los espectáculos contratados pero que no hemos visto reflejada en el propio alcalde.
Por un lado, los vecinos de Las Matas seguimos reclamando que los encierros tengan algo más de atractivo que el actual, ya que, el viernes, con 6 novillos, el encierro duró apenas 20 minutos, mientras que el sábado, que se toreaban 4 novillos, el encierro duró 10 minutos. Esto provoca que el número de personas que acuden al encierro vaya disminuyendo pues no merece la pena acudir para 10 minutos.
Por otro lado, el sábado, el día de la paella gigante, mientras el pueblo hacía cola bajo un sol de justicia y comía la paella de pie o en lugares improvisados (bancos, muros, césped), el alcalde no tenía que esperar para degustarla, y podía disfrutar de la paella tranquilamente sentado bajo una especie de cenador habilitado para ellos. Sin duda algo vergonzoso que provocó el malestar de muchos.
Además, al ver el programa de las fiestas, todos vimos que de nuevo la oferta era mediocre. El programa sin duda está orientado a niños y mayores, cosa que no me parece mal, pero pienso, y no desde ahora, sino desde hace mucho, que las fiestas de Las Matas necesitan una mayor oferta para los jóvenes. Son unas fiestas que carecen de chiringuitos; chiringuitos que en su día existieron pero que poco a poco el ayuntamiento se ha ido “cargando” a base de fianzas millonarias y de remodelaciones del recinto ferial que han dejado fuera una zona especial en la que los jóvenes puedan disfrutar de la noche de las fiestas. ¿Cual es la alternativa que queda? Pasarse por el super y comprar unas botellas para hacer botellón hasta que el cuerpo aguante. No digo que de la otra forma no lo hagan, pero me parece simplemente triste que existan fiestas sin chiringuitos.
Por último, ayer, los fuegos artificiales duraron apenas 8 minutos, cuando los fuegos artificiales de las fiestas de Las Rozas del año pasado duraron más de 20 minutos. En el trabajo se ríen cuando digo que vivo en el barrio marginal de Las Rozas, pero para entender la realidad hay que vivirla cada día. Evidentemente no estoy comparando Las Matas con cualquier zona marginal de cualquier ciudad, ya que, sin duda no hay comparación. Esta denominación es más un sentimiento pues, mientras el centro de Las Rozas ha sido reformado y el resultado ha sido excelente, en Las Matas el centro del pueblo es un caos de coches y aceras estrechas con bolardos, por lo que la diferencia es evidente. Diferencia que no aparece a la hora de cobrar los impuestos.
Actualmente se encuentra en ejecución un Plan de remodelación integral del Barrio de Las Matas que por ahora los únicos frutos que ha dado han sido los parches de asfalto que hemos encontrado en la Avenida de Los Peñascales. Todavía seguimos esperando la remodelación del recinto ferial para que podamos pasear por él sin tener que tragar polvo pasemos a la hora que pasemos. Además, esperamos que esta remodelación provoque que la plaza de toros deje de dividir la zona de la carpa con la zona de ocio para que así el recinto ferial tenga una distribución lógica, y no con la que cuenta ahora.
Pero todo lo malo tiene una cara buena. Esta vez la cara buena ha sido la inauguración del Museo Ferroviario, situado en la antigua iglesia de San José, que ha sido restaurada y habilitada a tal efecto. La importancia del lugar hizo que acudiese a inaugurarlo la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y que Las Matas saliese por “la tele”. Aquí podéis ver el vídeo.
En conclusión, que en Las Matas nos vemos condenados a seguir luchando contra el ayuntamiento para obtener un trato de igual a igual. ¿Cual sería nuestra opción ideal? Contar con un partido independiente que obtuviese representación el el gobierno del ayuntamiento para que así hubiese más buenas decisiones que afectasen a este mi barrio. Pero a día de hoy, esto, para todos los mateños, es una utopía.